"Devolverles a los niños el derecho a soñar."
La Montée de l'Espoir nació de la historia de su fundador, Samuel Rodrigue. Diagnosticado a los 22 años con una enfermedad rara, el caso 144.o documentado en el mundo, atravesó años marcados por las hospitalizaciones, el dolor y los sueños puestos en pausa.
Con el tiempo, se impuso una convicción: hay que darle sentido a lo que atravesamos. Con esa idea nació La Montée de l'Espoir.
«En la oscuridad de la enfermedad, la esperanza se convierte en luz. La Montée de l'Espoir quiere llevar esa luz más alto que la montaña.»
Este proyecto se ha convertido en mucho más que un ascenso al Kilimanjaro. Es un símbolo de resiliencia. Un símbolo de valentía. Un símbolo de esperanza. Un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, es posible volver a darle sentido a lo que vivimos.
Lee su historia completa →Cada decisión se guía por principios sencillos, pero innegociables.
Detrás de cada donación, de cada paso, hay una historia, una familia, un niño. Nunca perdemos de vista por quién avanzamos.
En la montaña, como frente a la enfermedad, avanzamos paso a paso. Impulsados por algo más grande que nosotros, incluso cuando cuesta.
Cada dólar se vuelve algo concreto. Un sueño vivido. Una vida tocada. Así medimos nuestro ascenso.
Un equipo elegido por su competencia, su rigor y su compromiso.
De la idea a la cumbre, cada etapa nos acerca a la meta.
La idea cobra vida, impulsada por una intención clara.
La misión empieza a tomar forma.
Socios, patrocinadores y logística se ponen en marcha.
Una pausa impuesta por la enfermedad, pero la misión sigue avanzando.
La Montée de l'Espoir por fin arranca.
Las primeras actividades benéficas cobran vida para apoyar la causa.
Nuestro mayor evento benéfico: un espectáculo country que reúne a la comunidad en torno a la misión.
Se acabó la espera. Juntos llevamos la antorcha de la esperanza hasta la cumbre.
Entrega final de todos los fondos recaudados a Make-A-Wish Canada.